miércoles, 29 de febrero de 2012

TEMA 8. LA II REPUBLICA.

TEMA: LA II REPÚBLICA.

1. La II República (1931-1936): Proclamación. Gobierno Provisional. Constitución de 1931.
            1.1. La proclamación de la II República.
            La II República surgió en las elecciones municipales celebradas el 12 de abril de 1931: los resultados favorables a la Conjunción Republicano-Socialista en las capitales de provincia y en las grandes ciudades provocaron la salida de Alfonso XIII del país y la proclamación del nuevo régimen el 14 de abril, sin apenas resistencia y en medio de un gran entusiasmo popular.
            Aunque la transición del régimen monárquico al republicano fue pacífica, se trató de un cambio político revolucionario. El gobierno provisional de la II República fue constituido íntegramente por los miembros del Comité Revolucionario formado un año antes a raíz del Pacto de San Sebastián. La mayoría de los nuevos ministros habían sido encarcelados tras la huelga revolucionaria que había tenido lugar en diciembre de 1930. Entre los miembros de este gobierno provisional cabe destacar a Niceto Alcalá-Zamora, representante de la derecha moderada; republicanos tradicionales, como Diego Martínez Barrio o Alejandro Lerroux, del Partido Radical; Manuel Azaña, de Acción Republicana; regionalistas como el gallego Santiago Casares Quiroga o Lluis Nicolau d’Olwer; o socialistas como Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero.

            1.2. La Constitución de 1931.
            La misión principal del nuevo gobierno fue convocar elecciones a Cortes Constituyentes, que dieran legitimidad al nuevo régimen. Las elecciones se celebraron en junio de 1931 y dieron una gran mayoría a los partidos de la coalición gobernante: el PSOE se convirtió en el partido con más diputados; le seguían los radicales de Lerroux, los radical-socialistas y el partido de Azaña. Las Cortes debatieron la nueva Constitución entre agosto y diciembre de 1931. Entre sus características destacan las siguientes:
  • Crea un régimen democrático, parlamentario y laico moderno, descentralizado y en el que se recogía la función social de la propiedad.
  • El origen de la soberanía era “el pueblo”.
  • El poder legislativo, que era el principal, lo tenía una única cámara, el Congreso de los Diputados.
  • Sometido a aquel estaba el poder ejecutivo, en manos del jefe del gobierno y el presidente de la República.
  • El poder judicial era independiente, existiendo un Tribunal Supremo en la cúspide y un Tribunal de Garantías Constitucionales, institución nueva que debía declarar la constitucionalidad de las leyes que se aprobasen.
  • Los diputados a Cortes se elegían por sufragio universal, de todos los españoles, sin distinción de sexo, mayores de 23 años, permitiéndose por primera vez el voto a las mujeres en España.
  • El Presidente de la República era designado de forma indirecta a través de compromisarios.
  • Las corporaciones municipales eran elegidas también por sufragio universal.
  • Se contemplaba la aprobación de estatutos de autonomía para las regiones.
  • Se contemplaba una extensa serie de derechos individuales, la más completa hasta la fecha, reconociéndose también un conjunto de derechos sociales: acceso a la seguridad social, protección del trabajo infantil y de las mujeres, limitación de la jornada laboral, salario mínimo, etc. Igualmente, se admitía la posibilidad del divorcio.
  • Se afirmó tajantemente la separación entre la Iglesia y el Estado, terminando con el subsidio al clero y prohibiéndose ejercer la enseñanza a las órdenes religiosas.
  • Se establecía la igualdad de trato, por parte del Estado, hacia todas las confesiones religiosas.

2. El Bienio Reformista (1931-1933).
            El período comprendido entre abril de 1931 y septiembre de 1933 se conoce como Bienio reformista, social-azañista o republicano-socialista. El protagonista de esta etapa fue el gobierno provisional, que experimentó dos importantes cambios que inclinaron la política gubernamental hacia el centro-izquierda:
  • La aprobación de los artículos 26 y 27 de la Constitución, relativos a la cuestión religiosa, provocó la dimisión (octubre de 1931) de Alcalá-Zamora y de Miguel Maura. Ambos pretendían liderar la derecha republicana.
  • La negativa a seguir colaborando con los socialistas motivó la salida del gobierno de los ministros del Partido Radical, Martínez Barrio y Lerroux (diciembre de 1931).
Pese a todo, Alcalá-Zamora fue elegido presidente de la República (diciembre 1931-abril de 1936). Azaña ocupó la presidencia del gobierno hasta 1933. Los gobiernos del bienio fueron esenciales para aprobar una serie de reformas que se consideraban indispensables para modernizar la sociedad y el Estado. El gobierno no contaba con un apoyo mayoritario, lo que explica, en parte, la gran oposición que suscitaron las reformas.
La Ley de Reforma Agraria pretendía llevar a cabo una redistribución de la propiedad agraria, medida que pretendía  satisfacer la demanda de los jornaleros sin tierras. Tras largo debate, se aprobó en 1932. Sin embargo, en lugar de ceñirse al problema de los latifundios del sur, se aplicó en todo el país de forma simultánea, haciendo que muchos pequeños y medianos propietarios, sobre todo en Castilla, se opusieran a ella.
Se contemplaba la creación de asentamientos de campesinos sin tierras, a los que se les repartirían estas. Sin embargo, se interrumpieron a partir de 1934. Las relaciones entre los propietarios, que se consideraban amenazados, y los jornaleros, que estaban impacientes por ocupar la tierra, llegaron a un punto de tensión máxima. Las medidas sobre la propiedad agraria crearon una gran alarma entre los terratenientes y unas fuertes esperanzas entre los jornaleros, y finalmente no satisficieron ni a unos ni a otros
Las reformas laborales. Fueron promovidas por Largo Caballero, líder de la UGT, y Ministro de Trabajo. Las principales medidas fueron: la Ley de Contratos de Trabajo, que daba prioridad a los convenios o contratos colectivos; la Ley de Jurados Mixtos, que establecía estos jurados, en los que la Administración estatal, junto a los obreros sindicados y los patronos, arbitraría soluciones a los conflictos laborales; la Ley de Términos Municipales, que obligaba a los patronos agrícolas a emplear en primer lugar a los obreros de su término municipal; la Ley de Laboreo Forzoso, que establecía que los propietarios realizaran cuantas labores fueran necesarias para cultivar adecuadamente sus tierras; la Ley de Accidentes de Trabajo en el Campo; y la imposición de la jornada laboral de ocho horas en la agricultura. Todas estas medidas favorecieron la afiliación sindical, sobre todo para los sindicatos que colaboraron con el gobierno, como la UGT, no así para los sindicatos antiestatales, como la CNT, que se negaba a cooperar y prefería la acción directa mediante la convocatoria de huelgas generales.
La cuestión militar. Las reformas militares fueron obra del propio Azaña, que se hizo cargo del Ministerio de la Guerra mientras era presidente del gobierno. Con sus medidas modernizadoras pretendió. Reducir el enorme número de oficiales profesionales; reorganizar la administración y la enseñanza militar; modernizar las escalas y someter la jurisdicción militar a la civil; y se pretendió lograr la fidelidad personal de los militares a la República
La cuestión religiosa. En estos momentos se pretendió separar Iglesia y Estado, privando a aquella de funciones que se consideraban estatales. La creación de un Estado laico independiente de la Iglesia se realizó a través de la Constitución y de otras medidas complementarias, entre las que cabe destacar la Ley de Congregaciones Religiosas, la Ley de Divorcios y la secularización de los cementerios. La enseñanza religiosa dejó de ser obligatoria y en las escuelas se suprimieron el crucifijo y otros símbolos. Estas medidas le granjearon al gobierno la oposición del clero y del catolicismo militante.
La reforma educativa y la política cultural. La política educativa y cultural estuvo marcada por la influencia de la Institución Libre de Enseñanza, y dirigida por el Ministro de Instrucción Pública Fernando de los Ríos. Su objetivo fue crear un sistema educativo unificado, público, laico y gratuito al menos en la enseñanza primaria. También se implantó la coeducación de niños y niñas. La educación se consideró un derecho que el Estado debía garantizar a todos los ciudadanos para lograr la igualdad de oportunidades. La II República hizo un gran esfuerzo en la formación de profesores y maestros, en la construcción de escuelas y en la dotación de becas. Igualmente importante fue la formación continua y pedagógica de los maestros y la difusión del libro, al dotar a las pequeñas localidades de bibliotecas públicas, escolares y municipales. En la política cultural de la II República desempeñaron un papel esencial las Misiones Pedagógicas, ya que extendieron la cultura a los medios rurales más abandonados. Además, se llevaron a cabo experimentos de socialización de la cultura en los medios rurales, como los grupos de teatro universitarios (La Barraca, dirigido por García Lorca, etc) o las Universidades Populares.
Las autonomías regionales.  El 14 de abril de 1931 Francesc Maciá proclamó la república catalana dentro de una Federación Ibérica. Finalmente tuvo que aceptar al gobierno de Madrid y la Constitución de 1931, a cambio de obtener un gobierno autónomo en Cataluña. Tras un largo debate, en septiembre de 1932 fue aprobado el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Las elecciones autonómicas fueron ganadas por Esquerra Republicana y Maciá se convirtió en presidente de la Generalitat hasta que murió en 1933, cuando le sucedió Lluis Companys.
El Estatuto vasco, por su parte, fue aprobado en noviembre de 1933, pero su ratificación en las Cortes fue bloqueada por los gobiernos de centro-derecha durante el bienio 1933-1936. Tras el triunfo del Frente Popular en 1936 y el estallido de la Guerra Civil, el PNV se mantuvo fiel a la II República y el Estatuto fue aprobado en octubre de 1936. José Antonio Aguirre fue elegido primer lehendakari.
El Estatuto gallego fue aprobado por el Parlamento de la República en febrero de 1938, pero no llegó a aplicarse porque Galicia quedó en el bando franquista durante la Guerra Civil.

            2.1. La crisis del gobierno de Azaña.
            La oposición al régimen republicano se manifestó en varios intentos de insurrección militar y en la formación de diversos grupos políticos. La conspiración militar fue dirigida por el general Sanjurjo, que encabezó un golpe de Estado en agosto de 1932, conocido como la Sanjurjada. El golpe solo triunfó en Sevilla y Sanjurjo, tras ser detenido y condenado a muerte, fue indultado y se exilió en Portugal. Por su parte, la derecha antirrepublicana se reorganizó para conquistar el poder: los fascistas, que procedían de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS, 1931) y Falange Española (FE, 1933), fundada por José Antonio Primo de Rivera, que se unieron en 1934 para constituir FE de las JONS; los carlistas constituían Comunión Tradicionalista; los monárquicos alfonsinos se aglutinaron en torno a Renovación Española, grupo encabezado por Calvo Sotelo; y la derecha católica conservadora, que se aglutinó en torno a Acción Popular, núcleo de lo que sería la Confederación Española de Derechas Autónomas o CEDA (1933), dirigida por José Mª. Gil Robles.
            Por otro lado, se produjo un incremento de la conflictividad social y obrera, dirigida especialmente por la CNT y la FAI (Federación Anarquista Ibérica, 1927), liderada por Juan García Oliver y Buenaventura Durruti. Los anarquistas proclamaron el comunismo libertario en varias comarcas de Cataluña, Valencia, Aragón y Andalucía. En esta última se produjeron los incidentes más graves en enero de 1933 en Casas Viejas (Cádiz), donde la policía republicana organizó una matanza entre los peones agrícolas sublevados. La prensa anarquista y de derechas convirtió estos hechos en un arma en su acoso contra el gobierno.
            Con este panorama, el gobierno dirigido por Azaña tenía problemas en 1933 para mantener su mayoría parlamentaria. En septiembre de 1933 Alcalá-Zamora retira su apoyo a Azaña y encarga a Lerroux formar gobierno, sin los socialistas. Como el grupo socialista era el mayoritario en las Cortes resultaba complicado gobernar sin su colaboración. Alcalá-Zamora disolvió lar Cortes y convocó elecciones para noviembre de 1933.

3. El Bienio Derechista (1933-1935) y la Revolución de Octubre de 1.934.
            Las elecciones celebradas en noviembre de 1933 tuvieron las siguientes características:
La derecha antiliberal acudió en coalición, llamada Unión de Derechas y Agrarios, donde la principal
agrupación era la CEDA. Pretendía la supresión de la legislación del primer bienio y la revisión de la
Constitución.
  • Participaron diversos partidos republicanos no coaligados: los radicales de Lerroux, que pretendían ocupar el centro político; republicanos de derecha; y republicanos de izquierda, divididos en diversas listas.
  • Los socialistas, desencantados por su experiencia gubernamental, se presentaron a las elecciones en solitario.
  • La CNT pidió la abstención, lo que apartó un importante voto obrero a favor de la izquierda
  • En estas elecciones, por primera vez en la historia de España, las mujeres pudieron votar.

El triunfo correspondió a las candidaturas de centro y derecha, con predominio de la CEDA y el Partido Radical de Lerroux. El tercer grupo en número de diputados fue el PSOE. Comenzó así un período conocido como Bienio radical-cedista, Bienio Derechista o, según algunos autores, Bienio negro (noviembre 1933-febrero 1936). Los rasgos principales de esta etapa fueron:
La dificultad para formar gobiernos estables, pues se sucedieron diez gobiernos en dos años. Hasta octubre de 1934 los gobiernos estuvieron dominados por el Partido Radical y eran presididos por Lerroux, pero respaldados por la CEDA, a la que se le hicieron numerosas concesiones. Finalmente, y aunque la CEDA no se declaró republicana, no quedó más remedio que incluirla en el gobierno.
Los radicales se enfrentaron a dos problemas. Primero una división interna, ya que Diego Martínez Barrio, descontento con la derechización de Lerroux, retiró su confianza a los gobiernos de éste. En segundo lugar, en los últimos meses de 1935 se produjeron una serie de escándalos de corrupción que afectaron al prestigio personal de Lerroux y acabaron desacreditando a su partido.
Ante esta situación, Gil Robles exigió todos los poderes al Presidente de la República, Alcalá-Zamora, y éste se negó. Ante la imposibilidad de constituir gobiernos fuertes, las Cortes se disolvieron y se convocaron elecciones para febrero de 1936.
Los gobiernos de esta etapa se dedicaron a frenar o a anular las medidas del bienio anterior. Suspendieron, por ejemplo, la reforma agraria, paralizada a partir de 1934. Además, el gobierno ejerció una brutal represión contra las organizaciones obreras en las zonas rurales.
Gil Robles fue designado ministro de Guerra, y procuro desde aquí colocar en lugares estratégicos a los militares antiazañistas, como los generales Joaquín Fanjul, Emilio Mola, Manuel Goded y Francisco Franco, probablemente con la idea de dar un golpe de Estado.
El desarrollo autonómico se paralizó. No se transfirieron las competencias a la recién creada Generalitat de Cataluña y los estatutos vasco y gallego no se tramitaron, lo que sirvió para acercar las posturas del PNV (a pesar de ser muy católico) y del Partido Galleguista a las de los socialistas y republicanos de izquierda.
Se produjeron, sin embargo, varios intentos de emprender reformas originales, sobre el campo o los impuestos, pero la mayoría parlamentaria de derecha impidió que estas leyes y proyectos prosperaran. Tampoco se llegó a un acuerdo para revisar la Constitución ni se optó por una solución autoritaria. Se ponía así de manifiesto la inoperancia del parlamento conservador y la impotencia de los gobiernos democráticos de centro-derecha para ofrecer una alternativa real a la política reformista del primer bienio.

3.1. La Revolución de Octubre de 1934.
La entrada en el gobierno de tres ministros de la CEDA en octubre de 1934 fue interpretada por los socialistas como una entrega de la II República a sus enemigos. Este hecho fue además la señal para el estallido de una revolución que llevaba tiempo preparándose. La insurrección contó con el apoyo de la Generalitat, el PCE y la CNT (esta solo en Asturias) y se redujo a una huelga general política en las grandes ciudades. En algunos casos el conflicto se prolongó hasta una semana y se produjeron conatos de insurrección armada de las milicias socialistas.
Companys, presidente de la Generalitat, proclamó “el estado catalán dentro de la República federal española”. Como consecuencia, la autonomía de Cataluña fue suspendida y Companys fue encarcelado junto con su gobierno.
En Asturias se produjo una auténtica revolución social: los mineros se adueñaron de la región durante dos semanas, colectivizaron los medios de producción y llegaron a abolir el dinero. La región tuvo que ser literalmente conquistada por el ejército, dirigido por Franco, al que se incorporaron tropas coloniales (españolas e indígenas) de Marruecos.
Las consecuencias de la revolución de octubre fueron muy graves. Se pueden destacar las siguientes:
La derecha antiliberal vio estos hechos como la confirmación de que el movimiento obrero preparaba una revolución a la que los republicanos burgueses, demasiado débiles, no podrían hacer frente. Como, además, los partidos centristas republicanos se negaron a ejercer la represión implacable que les exigía la CEDA, ésta reafirmó su convicción de que la única salvación estaba en el ejército. La Iglesia, por su parte, juzgó el movimiento asturiano como una insurrección anticatólica.
<!--[if !supportLists]-->        <!--[endif]-->Las organizaciones obreras sufrieron una dura represión: la mayoría de sus líderes fueron encarcelados (como Largo Caballero) o huyeron; sus diarios y locales fueron clausurados; y se encarceló a un total de 30.000 trabajadores. Muchos patronos aprovecharon la situación y anularon los contratos de trabajo firmados, con lo que miles de obreros, conocidos como “los represaliados”, fueron despedidos.
<!--[if !supportLists]-->        <!--[endif]-->La indignación que generó esta represión y las solicitudes de amnistía contribuyeron considerablemente a acercar las posturas de las formaciones de centro-izquierda.

4. Las elecciones de 1936 y el Frente Popular. La conspiración militar.
Azaña sufrió la persecución gubernamental e incluso la cárcel durante el Bienio radical-cedista. Sin embargo, su fama creció enormemente y, a lo largo de 1935, protagonizó mítines masivos. Formó un nuevo partido, Izquierda Republicana (1934), en el que se integraron la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), liderada por Casares Quiroga, y miembros del desaparecido Partido Radical-Socialista. Por su parte, Martínez Barrio constituyó también un nuevo grupo, Unión Republicana (1934), compuesto por radicales y radical-socialistas.
En enero de 1936, ambos partidos (Izquierda Republicana y Unión Republicana), junto con el PSOE, la UGT, el PCE, el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista, de inspiración trotskista) y los sindicatos contrarios a la FAI, firmaron el pacto del Frente Popular. Este acuerdo tomaba su nombre de una experiencia similar realizada en Francia y respondía a la idea de alianzas del movimiento obrero con la burguesía para combatir el fascismo.
El Frente Popular constituyó una plataforma electoral con un programa mínimo y escasamente revolucionario, y que exponía los siguientes puntos: la concesión de una amnistía para todos los implicados en la revolución de 1934; la devolución de sus puestos de trabajo a los trabajadores “represaliados”; reformas en el Tribunal de Garantías Constitucionales; el restablecimiento de la Constitución de 1931; la recuperación de la legislación del primer bienio; y la aceleración de la reforma agraria. En Cataluña se creó una formación similar, Front d’Esquerres, liderada por Esquerra Republicana y compuesta por organizaciones nacionalistas, republicanas y obreras catalanas. En febrero de 1936, las elecciones dieron la victoria a los candidatos del Frente Popular, que obtuvieron más del 40% de los votos en la mayoría de las ciudades importantes. Sin embargo, la diferencia en el número total de votos no fue demasiado grande.
Entre febrero y julio de 1936, período durante el que gobernó el Frente Popular, se produjeron los siguientes acontecimientos en el panorama político español. Se constituyeron gobiernos exclusivamente republicanos, dirigidos por Azaña primero y, a partir de mayo,por Casares Quiroga, ya que en esa fecha Azaña reemplazó a Alcalá-Zamora en la presidencia de la República, ya que éste había sido destituido por las Cortes.
Las decisiones políticas más importantes fueron la concesión de una amnistía, la readmisión de los trabajadores represaliados y el restablecimiento del Estatuto de Cataluña y la Generalitat. Se procedió también a restaurar el programa reformista, en especial la reforma agraria.
<!--[if !supportLists]-->        <!--[endif]-->Los socialistas no participaron en el gobierno, porque así se había acordado previamente y también por su división interna.
<!--[if !supportLists]-->        <!--[endif]-->El PCE, fiel a la estrategia antifascista, opinaba que la defensa de la República y la democracia frente al fascismo era prioritaria incluso por encima de la revolución. Esta postura le permitió aumentar considerablemente su influjo en la vida política y social española.
<!--[if !supportLists]-->        <!--[endif]-->El movimiento sindical se lanzó a una ofensiva, encabezada por la CNT y la UGT. Miles de jornaleros del sur de España ocuparon las tierras de las que habían sido desalojados en el Bienio radical-cedista. El gobierno respaldó las ocupaciones, mientras que los terratenientes paralizaron las labores del campo. De mayo a julio de 1936 se produjeron cerca de 200 huelgas agrarias. También destacó la oleada de huelgas en Madrid.
<!--[if !supportLists]-->        <!--[endif]-->Los militares presuntamente “golpistas” fueron alejados de los centros de poder: Goded fue destinado a Baleares; Franco a Canarias; y Mola a Pamplona. Sin embargo, la conspiración se reanudó a partir de febrero, y en ella participaron, además de militares, civiles monárquicos, carlistas y fascistas, a los que se relegaba a un segundo plano como fuerzas de apoyo del ejército. En la conspiración intervino un sector de la CEDA, especialmente sus juventudes. Sin embargo, este partido estaba tan dividido como el PSOE.
<!--[if !supportLists]-->        <!--[endif]-->Se incrementó el terrorismo. La trama golpista fue acompañada de una serie de atentados protagonizados por pistoleros falangistas, con la intención de desestabilizar el régimen y crear un clima de alarma social. José Antonio Primo de Rivera fue encarcelado y su partido prohibido. Por su parte, muchos militantes de izquierda, encuadrados en milicias armadas, se tomaron la justicia por su mano y respondieron a los atentados con represalias.
En este contexto, el 12 de julio de 1936 se produjo el asesinato de José Castillo, socialista y teniente de la Guardia de Asalto. Al día siguiente, sus compañeros policías acudieron al domicilio de José Calvo Sotelo, el parlamentario más famoso de la extrema derecha, y lo asesinaron. El doble crimen impactó sobremanera en la opinión pública y sirvió a los conspiradores como argumento para justificar una sublevación militar.

El ambiente de violencia política e incertidumbre, vivido en muchas naciones europeas desde la Primera Guerra Mundial, y en algunas regiones de España durante la monarquía (por ejemplo, Barcelona), no significaba, sin embargo, que en el país dominara un “clima de guerra civil” ni que la guerra fuera inevitable.

TEMA 7. LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930)

TEMA:   LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930).

            Entre 1922 y 1923, la monarquía de Alfonso XIII tenía solo dos alternativas para mantenerse: una democratización real del sistema o el establecimiento de un régimen autoritario. Se hicieron algunos esfuerzos por solucionar los problemas a través de medios civiles y constitucionales: se disolvieron las juntas de defensa, se cesó al capitán general de Barcelona y se nombró a un civil para dirigir la crisis de Marruecos. No obstante el régimen derivó finalmente en una solución autoritaria.

<!--[if !supportLists]-->1.      <!--[endif]-->EL CAMINO HACIA LA DICTADURA: CRISIS DE LA RESTAURACIÓN.

La larga crisis del siste+ma canovista se resolvió de forma inesperada mediante el golpe de Estado de Primo de Rivera, de orientación reformista y regeneracionista, y que fue aceptado por el monarca.
La crisis de la Restauración empieza con la crisis del 98, cuando una ola de regeneracionismo invade toda España, y se va a continuar en las crisis de 1909, 1917 y 1921.
<!--[if !supportLists]-->a)      <!--[endif]-->El Regeneracionismo y la Crisis del 98.
La derrota de 1898 significó la destrucción del mito del imperio español, en un momento en que las potencias europeas estaban construyendo imperios coloniales en Asia y África, y la relegación de España a un papel secundario en el contexto internacional.
La crisis del 98, más que política o económica, fue una crisis moral e ideológica, tan profunda y amplia que hizo tambalearse al sistema de la Restauración. A partir de aquí, los nacionalismos comienzan a expandirse, el movimiento obrero y el republicanismo se radicalizan, comienza un renacimiento del militarismo (el ejército derrotado pasó a considerarse garante de la unidad nacional y la paz social, amenazadas por los nacionalismos periféricos y el movimiento obrero, respectivamente) y la críticas al sistema canovista se generalizan.
En este contexto, se instaló en España el Regeneracionismo, un movimiento ideológico que hace culpable a la Restauración de todos los males de España y propugna la necesidad de una modernización política, económica y social, que vendría de la europeización de España.

<!--[if !supportLists]-->b)      <!--[endif]-->La Semana Trágica de 1909.
En esta crisis se unieron varios problemas políticos y sociales, como:
<!--[if !supportLists]-->-         <!--[endif]-->El problema del catalanismo político, representado por la Lliga Regionalista.  Su objetivo era lograr cierta autonomía administrativa. Sin embargo, el ejército no aceptaba esa posibilidad, produciéndose importantes enfrentamientos con los grupos nacionalistas.
<!--[if !supportLists]-->-         <!--[endif]-->El problema del movimiento obrero. El sindicalismo catalán, influido por el anarquismo, usaba como instrumento de lucha la huelga general. Además, se creó una federación sindical conocida como Solidaridad Obrera, que se extendió por toda Cataluña.
<!--[if !supportLists]-->-         <!--[endif]-->Los sucesos de julio de 1909. Al estallar la Guerra de Marruecos, en julio de 1909 el gobierno de Maura obligó a reclutar tropas con destino a la guerra de Marruecos, llamando a filas a los reservistas. La medida provocó una huelga general en Barcelona, que degeneró en un motín que duró aproximadamente una semana (Semana Trágica). La represión fue espectacular. Maura se vio obligado a dimitir.

<!--[if !supportLists]-->c)      <!--[endif]-->La crisis de 1917.
El asesinato en 1913 de Canalejas, presidente del gobierno; la inestabilidad del turno de partidos, debido a la división interna del Partido Conservador y del Partido Liberal; la crisis política derivada de la suspensión de las Cortes y la creación de la Asamblea de Parlamentarios en Barcelona;  y el estallido de la Primera Guerra Mundial, con las negativas repercusiones económicas que tuvo en España, marcaron el comienzo de una etapa de graves problemas que desembocaron en la crisis de 1917.
Las protestas populares, a través de disturbios y huelgas organizadas por la UGT y la CNT, sindicato anarquista recién creado, presionaban al Estado para que controlara los precios de los productos de primera necesidad. El exponente máximo fue la huelga general de agosto de 1917, que acabó con una durísima represión por parte del ejército.
Los conflictos interiores, el final de la Iª Guerra Mundial y el estallido de la Revolución Rusa, animaron a los republicanos españoles a luchar por una sociedad más democrática. Esos mismos acontecimientos fueron recibidos con temor por los terratenientes, la burguesía y gran parte de la clase media española. Este último grupo empezó a desear una solución militar autoritaria que pusiera orden en la sociedad española.

<!--[if !supportLists]-->d)      <!--[endif]-->El Desastre de Annual (1921).
Otro de los grandes problemas de la monarquía de Alfonso XIII fue la Guerra de Marruecos (1909-1927). El conflicto pasó a ocupar el primer plano de la actualidad nacional con motivo de la operación militar conocida como “el desastre de Annual” (julio-agosto de 1921), localidad rifeña en la que Abd el-Krim cercó a las tropas españolas. Para escapar del asedio los soldados españoles huyeron hacia Melilla. 10.000 soldados españoles murieron, 5.000 soldados indígenas desertaron del ejército español y otros 10.000 hombres se dispersaron por las montañas. Las posiciones españolas en el Rif, logradas al cabo de muchos años, se perdieron en pocos días. El desastre no tenía precedentes.
Los sucesos de Annual tuvieron dos efectos importantes:
<!--[if !supportLists]-->-         <!--[endif]-->Afectaron al ejército, muy dividido ya entre africanistas (Francisco Franco, por ejemplo), partidarios de continuar la guerra, y peninsulares (como Miguel Primo de Rivera), partidarios de abandonar el conflicto.
<!--[if !supportLists]-->-         <!--[endif]-->Abrieron un debate sobre las responsabilidades del desastre. Este fue un arma política que la oposición utilizó para desacreditar al régimen. La Guerra de Marruecos era ya muy impopular, pero tras el desastre de Annual se hizo difícilmente tolerable para las clases medias y populares.

<!--[if !supportLists]-->2.      <!--[endif]-->GOLPE DE ESTADO Y DIRECTORIO MILITAR (1923-1925).

En la noche del 12 al 13 de septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, declaró el estado de guerra en su región y difundió un manifiesto en el que, con un tono regeneracionista, prometía acabar con el terrorismo, la agitación separatista, el desorden y la utilización política de la Guerra de Marruecos. El golpe militar fue pacífico, ya que la oposición política y social fue muy escasa, empezando por la del gobierno, presidido por el liberal García Prieto. El rey aceptó el golpe y nombró a Primo de Rivera presidente de un gobierno militar conocido como Directorio.

La primera etapa de la dictadura se conoce como Directorio Militar (1923-1925). Era ésta una solución de carácter temporal. Primo de Rivera ejercía como “ministro único” y el resto de los militares que lo formaban eran vocales. Se proclamó el estado de guerra en todo el país, que se mantuvo hasta 1925, con el objetivo de solucionar el problema del orden público, y fueron suspendidas ciertas garantías constitucionales, aunque la constitución no fue derogada. Además, se disolvieron las Cortes.
Los gobernadores civiles fueron sustituidos por militares; se nombraron delegados gubernativos, también militares, en los ayuntamientos, y los concejales electos fueron reemplazados por “vocales asociados”, designados por sorteo entre contribuyentes de distintas categorías. De esta manera se relegaba a todos los políticos liberales y se militarizaba la Administración.
            Por otro lado, intentó acabar con la oligarquía política de los partidos dinásticos (Part. Liberal y Part. Conservador), para lo cual creó un partido único, llamado Unión Patriótica.

<!--[if !supportLists]-->3.      <!--[endif]-->EL DIRECTORIO CIVIL (1925-1929).

El Directorio Civil se creó en diciembre de 1925. Con él demostraba el dictador su voluntad de permanecer en el poder e instituir un régimen estable y duradero. Para ello formó un gobierno (1925-1930) compuesto por una mayoría de civiles de extrema derecha, muy alejados de los políticos de las etapas anteriores de la monarquía. Entre sus miembros destacaba un militar, el general Martínez Anido, como Ministro de Gobernación, y un civil, José Calvo Sotelo, como Ministro de Hacienda.

Para afianzar su gobierno, Primo de Rivera convocó una Asamblea Nacional Consultiva (1927) que debería aprobar un nuevo texto legal que legitimase el nuevo régimen. Con la asamblea, el dictador intentaba ampliar el apoyo social a su régimen. Sin embargo, la iniciativa solo fue respaldada por la derecha conservadora más autoritaria y por los representantes de los más poderosos intereses económicos del país, la banca y la industria. Se llegó a elaborar un proyecto de Constitución, pero el texto no se aprobó, lo que puso de manifiesto la incapacidad del régimen para encontrar una fórmula institucional alternativa al parlamentarismo.

Además de las acciones encaminadas a la creación de un Estado nuevo, las medidas más destacables de la Dictadura fueron:

<!--[if !supportLists]-->-          <!--[endif]-->La formación del Somatén. Era una milicia cívica, constituida en Barcelona y promovida por la derecha y la patronal para combatir al sindicalismo. El dictador la hizo extensiva a toda España con la creación del Somatén Nacional, que controlaría el orden público.
<!--[if !supportLists]-->-          <!--[endif]-->La represión del catalanismo. La política contra las instituciones catalanas fue continua durante la Dictadura. Como consecuencia de la represión, el catalanismo derivó hacia la izquierda. Alcanzó un gran auge un partido más radical que la Lliga, llamado Estat Catalá, liderado por Francesc Maciá.
<!--[if !supportLists]-->-          <!--[endif]-->La finalización de la Guerra de Marruecos. El dictador, inicialmente partidario de abandonar Marruecos, pasó a la ofensiva gracias a una operación militar conjunta franco-española que se inició con el desembarco de Alhucemas (1925), en el que se cercó a Abd el-Krim. Dos años después terminaba una guerra que había costado a España más de 25.000 muertos y más de 5.000 millones de pesetas de la época.
<!--[if !supportLists]-->-          <!--[endif]-->El diseño de una política social. Para solucionar la conflictividad social se creó la Organización Corporativa Nacional (1926), constituida por comités paritarios, que eran órganos arbitrales en las empresas cuyo fin era resolver los conflictos laborales. Para que este sistema funcionara, el gobierno logró la colaboración de los socialistas y de los sindicatos de extrema derecha. Por el contrario se marginó y persiguió a la CNT y al PCE, que fueron ilegalizados.
<!--[if !supportLists]-->-          <!--[endif]-->El establecimiento de una nueva política económica. La Dictadura se benefició de un período de crecimiento que duró hasta 1929, lo que permitió que se incrementaran los gastos estatales en obras públicas. El promotor de esta política fue Calvo Sotelo.

Por otro lado, la Dictadura apenas prohibió las formaciones políticas ni reprimió con dureza la oposición, aunque sí recurrió a la censura, a los procesos judiciales, al aislamiento de algunos líderes de la oposición y, a veces, al enfrentamiento directo con políticos e intelectuales. En la oposición se encontraban los antiguos partidos de la Restauración, de cuyas filas surgieron personajes como Niceto Alcalá-Zamora. Los republicanos históricos, como Lerroux, o los nuevos, como Manuel Azaña, no tuvieron relevancia política hasta 1928.

Formaban parte de la oposición la mayoría de los intelectuales. Tuvo gran repercusión la polémica entre el dictador y Miguel de Unamuno, que fue desterrado a Fuerteventura. A los disidentes de la Dictadura se unieron los perseguidos por ella: el nacionalismo catalán, la CNT y el PCE.

A partir de 1928 se hizo patente la decadencia política del régimen de Primo de Rivera. Las conspiraciones contra el gobierno aumentaron, al igual que la movilización de los republicanos. Desde 1929 se incrementó la conflictividad social. En enero de 1930 el dictador dimitió y se exilió a París, donde murió poco después, dejando a Alfonso XIII frente a un grave problema de gobierno.

<!--[if !supportLists]-->4.      <!--[endif]-->EL CAMINO HACIA LA II REPÚBLICA: LA CAÍDA DE LA MONARQUÍA.

Alfonso XIII confió el gobierno al general Berenguer, dando paso a un período de gobierno que se llegó a denominar “dictablanda”. Berenguer buscó un retorno a la normalidad constitucional de 1876. Sin embargo, en enero de 1931 fue reemplazado por el almirante Aznar, que formó un gobierno monárquico de concentración, compuesto por políticos que aún respaldaban a Alfonso XIII. El nuevo gobierno anunció la convocatoria de elecciones, primero municipales y después a Cortes Constituyentes, y se comprometió también a conceder la autonomía a Cataluña.

No toda la derecha aceptó la vuelta a la situación política anterior a la dictadura. Muchos de ellos se integraron en Unión Monárquica Nacional, organización política que rechazaba el régimen parlamentario. Entre tanto, la oposición republicana había creado nuevos partidos: Acción Republicana, liderado por Azaña; el Partido Republicano Radical-Socialista, de Marcelino Domingo; la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA); y Esquerra Republicana de Catalunya, dirigida por Maciá y Lluis Companys. Por su parte, la derecha conservadora y católica también encontró acomodo en el republicanismo con la creación de la Derecha Liberal Republicana, donde había antiguos liberales, como Alcalá-Zamora. A estos se unió Lerroux.

Los partidos republicanos se reunieron en agosto de 1930 y firmaron el Pacto de San Sebastián, por el que se comprometían a llevar a cabo una insurrección que instaurara la república en España. En octubre se unieron al pacto el PSOE y UGT. Posteriormente se les unieron los intelectuales de la Agrupación Al Servicio de la República, liderados por Ortega y Gasset y Gregorio Marañón y la Federación Universitaria Escolar.

Algunos sectores del ejército respaldaban la causa republicana. Los capitanes Galán y García Hernández protagonizaron una sublevación en Jaca en diciembre de 1930 que se adelantó a la sublevación proyectada en el Pacto de San Sebastián. Ambos militares fueron fusilados.

Sin embargo, la república llegó a través de una convocatoria electoral que los republicanos percibieron como un plebiscito a favor o en contra de ella. Las elecciones municipales, proyectadas por el gobierno del almirante Aznar, se celebraron el 12 de abril de 1931. Los firmantes del pacto de San Sebastián acudieron formando una coalición electoral. El sistema caciquil apenas pudo controlar las áreas rurales, aunque los resultados fueron aquí favorables a los partidos monárquicos. Sin embargo, en las capitales de provincia, donde los votos expresaban realmente la opinión pública, triunfaron los republicanos.

Los resultados electorales sorprendieron incluso a los líderes republicanos. El propio rey se marchó al exilio, dejando un vacío de poder que solo la república podía cubrir. El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República Española.

2ª parte del tema 5. LA CRISIS DE LA RESTAURACION.

TEMA: EL REINADO DE ALFONSO XIII: LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN.

1. Alfonso XIII: Proyectos del Regeneracionismo Político  (1902-1914).

Alfonso XIII inició su reinado efectivo al alcanzar la mayoría de edad en 1902, en un ambiente de crisis política e intelectual tras el desastre de 1898. A partir de entonces se puede hablar de revisionismo o regeneracionismo en cultura, pensamiento o política.

1.1 El revisionismo conservador de Maura.
            Antonio Maura personificó la renovación del Partido Conservador a comienzos del siglo XX. Maura fue presidente del gobierno en dos ocasiones, conocidas respectivamente como el “Gobierno corto” (1903-1904) y el “Gobierno largo” (1907-1909). Tras perder el poder en 1909 ejerció una oposición crítica frente a su propio partido. El programa político de Maura, o “maurismo”, puede resumirse en los siguientes principios:
  • Conservadurismo católico.
  • Implantación de un sistema político en el que estuvieran representados los ciudadanos por corporaciones (grupos sociales cuyos miembros tienen algún vínculo que les une, como la profesión). Para ello había que acabar con el caciquismo. Este punto entrañaba una crítica directa al parlamentarismo liberal y a la democracia.
  • Incorporar otras fuerzas políticas al sistema, especialmente el catalanismo conservador de la Lliga.
  • Llevar a cabo una política exterior nacionalista y expansionista en Marruecos para olvidar la derrota de 1898 y dar un nuevo impulso a los militares.

1.2. La Semana Trágica (1909).
            En julio de 1909 estalló en Barcelona una crisis conocida como la Semana Trágica, cuyas secuelas terminaron con el gobierno largo de Maura. En este conflicto se unieron varios problemas políticos y sociales.

a)      El problema del catalanismo político.
El catalanismo estaba representado por la Lliga Regionalista, fundada en 1901 y liderada por Prat de la Riba y Francesc Cambó.  Su objetivo era lograr cierta autonomía administrativa. Un incidente sobre  unas caricaturas y el asalto por parte de militares de la sede de algunos periódicos catalanistas provocó la aprobación, con apoyo del rey, de la Ley de Jurisdicciones (1906), por la que los delitos contra la patria y el ejército serían juzgados por tribunales militares. Las fuerzas políticas catalanas reaccionaron constituyendo Solidaritat Catalana, una coalición de todos los partidos antidinásticos o antimonárquicos, desde republicanos federales hasta carlistas, y que obtuvo resultados espectaculares, pese al fraude electoral, en 1907.
Por otro lado, un grupo de republicanos se reunió en torno a Alejandro Lerroux, antimonárquico y enemigo del nacionalismo catalán, que estaba respaldado por parte de la burguesía. En 1908 creó su propio grupo, el Partido Republicano Radical.

b)      El problema del movimiento obrero.
El sindicalismo catalán, tradicionalmente influido por el anarquismo, había encontrado como instrumento de lucha la huelga general. En 1907 los sindicatos formaron una Federación de Sociedades Obreras, conocida como Solidaridad Obrera, que se extendió por toda Cataluña. A pesar de que la federación era apolítica, los anarquistas y los radicales de Lerroux luchaban por controlarla. Por su parte, UGT, sindicato socialista, muy influyente en Asturias, Vizcaya y Madrid, era minoritario en Cataluña y se mostraba reacio a convocar huelgas generales.

c) Los sucesos de julio de 1909.
En julio de 1909 el gobierno de Maura obligó a reclutar tropas con destino a la guerra de Marruecos, llamando a filas a los reservistas, muchos de ellos con familia. La medida provocó numerosas protestas, especialmente en Cataluña. El 26 de julio las organizaciones obreras convocaron una huelga general en Barcelona. La huelga, que no triunfó en el resto de España, degeneró en un motín que duró aproximadamente una semana (Semana Trágica).
Tras estos sucesos, la represión fue espectacular: se dictaron cinco condenas de muerte, entre ellas la de Francesc Ferrer i Guardia, anarquista que no había intervenido en el movimiento. La campaña contra las ejecuciones provocó la protesta internacional. Maura se vio obligado a dimitir para dejar paso a los liberales, a los que acusó de aliarse con los enemigos de la monarquía para echarlo del poder (octubre  de 1909).

1.3. El revisionismo de la izquierda: Canalejas y los socialistas.
Tras morir Sagasta, el nuevo líder del Partido Liberal será Canalejas. Éste será presidente del gobierno entre 1910 y 1912, momento en que intentó renovar el programa liberal, admitiendo la intervención del Estado en la economía y la sociedad, la reforma social, la separación de la Iglesia y el Estado y la democratización del régimen. Canalejas se mostró riguroso en la represión de una nueva oleada de huelgas (1911-1912), empleando para ello el ejército. En noviembre de 1912 fue asesinado por un anarquista.
La izquierda antidinástica constituyó la Conjunción Republicano-Socialista, que reunía entre otros a Pablo Iglesias, Alejandro Lerroux, Melquíades Álvarez o Benito Pérez Galdós. En las elecciones de 1910 esta coalición obtuvo numerosos votos en Bilbao, Valencia, Madrid, Málaga y Barcelona. Pablo Iglesias fue elegido diputado, lo que significaba que, por primera vez, el movimiento obrero entraba en las Cortes.
De la Conjunción se apartaron más tarde el Partido Radical de Lerroux, que fue moderando su discurso; y Melquíades Álvarez, que formó en 1912 el Partido Reformista, un grupo republicano interesado en democratizar España. A este partido se aproximaron intelectuales liberales como Manuel Azaña y José Ortega y Gasset.
Por otra parte, los sindicatos crecieron de forma muy significativa en las primeras décadas del siglo XX. La UGT se extendió entre los mineros asturianos y los ferroviarios, lo que le permitió organizar huelgas de ámbito nacional.
En Cataluña, Solidaridad Obrera pasó a convertirse en una organización sindical nacional, la Confederación Nacional del Trabajo o CNT (1910-1911), que se autodefinía como anarcosindicalista. Solo empleaba una táctica, la acción directa, y tenía como objetivo último la revolución social y la supresión del Estado y los partidos políticos, que debían ser sustituidos por agrupaciones libres de trabajadores. La CNT, más descentralizada que la UGT, aglutinó a la mayoría de los sindicatos catalanes, pero también tuvo implantación en Gijón, Valencia, Andalucía Occidental y Zaragoza. Fue ilegalizada y tuvo que actuar en la clandestinidad.

2. Alfonso XIII: la crisis del parlamentarismo (1914-1923).

            La desaparición de Canalejas, la resolución del turno en el gobierno y el estallido de la Primera Guerra Mundial marcaron el comienzo de una etapa de graves problemas que desembocaron en la crisis de 1917.
            En 1913 el rey entregó el gobierno a los conservadores para que “fabricasen” su mayoría en las Cortes. Alfonso XIII decidió en esta ocasión marginar a Maura, rechazado por la izquierda y los liberales, y llamó a Eduardo Dato como jefe del gobierno. La desunión de ambos partidos, liberal y conservador, dificultó la gobernabilidad del país: ningún líder político era capaz de obtener un respaldo sólido dentro de su partido. Esto condujo a una gran inestabilidad, especialmente a partir de 1917, a un bloqueo parlamentario continuo y a la casi permanente suspensión de las Cortes. Se recurrió sistemáticamente a la formación de gobiernos de concentración.
            En este contexto, se produjo la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Aunque España permaneció neutral, sufrió los efectos de la guerra, pues las repercusiones económicas y sociales fueron importantes. La industrialización se aceleró y también se produjo una gran inflación, con lo que disminuyeron los ingresos de los obreros, empleados públicos, militares y demás asalariados.
            Ante esta situación, comenzaron las protestas populares a través de motines y disturbios, y, más tarde, de huelgas organizadas por la UGT y la CNT. Se presionó al Estado para que interviniera y controlara los precios de los productos de primera necesidad. El desenlace del conflicto tuvo importantes repercusiones. La desaparición de los imperios europeos y el estallido de la revolución rusa animaron a los republicanos españoles a luchar por una sociedad más democrática. Esos mismos acontecimientos fueron recibidos con temor por los terratenientes, la burguesía y gran parte de la clase media española. Este último grupo empezó a desear una solución militar autoritaria que pusiera orden en la sociedad española.

            2.1. La crisis de 1917.
            La crisis política estalló en 1917 y en ella confluyeron los siguientes factores:
        El ejército. A partir de 1916 se organizaron las juntas militares de defensa, asociaciones de oficiales que exigían al gobierno mejoras profesionales y salariales. El descontento era mayor entre los oficiales que permanecían en la Península, pues se sentían relegados frente a los que intervenían en la Guerra de Marruecos (los llamados africanistas), ya que éstos ascendían más rápido.
        La oposición política, encabezada por la Lliga. Dado que la oposición no podía expresarse en las Cortes, que estaban continuamente suspendidas, se decidió convocar una asamblea de parlamentarios en Barcelona en julio de 1917, en la que participaron los catalanistas, los republicanos y Pablo Iglesias. En esta asamblea se exigió autonomía para Cataluña y la convocatoria de Cortes Constituyentes. Fue disuelta por las autoridades.
        El movimiento obrero. Había organizado una campaña para solicitar el abaratamiento de los productos  de primera necesidad y convocado una huelga de protesta (18-12-1916), que fue un éxito rotundo. En colaboración con la CNT, la UGT buscó el apoyo de algunos sectores del ejército y de los parlamentarios para organizar una huelga general indefinida el 13 de agosto de 1917. La huelga podía llegar a desembocar en una revolución que derrocara al régimen. El conflicto duró unos cinco días; el ejército no apoyó a los huelguistas, sino que los reprimió (hubo más de 70 muertos). Los republicanos tampoco respaldaron en su totalidad la huelga y su comité organizador, formado entre otros por Julián Besteiro y Francisco Largo Caballero, fue detenido.

2.2. La radicalización del movimiento obrero.
Tras los acontecimientos de 1917 la crisis del régimen monárquico se acentuó, y en el gobierno se sucedían equipos débiles, sin cohesión entre ellos, que tuvieron que afrontar la radicalización del movimiento obrero.
El socialismo español se desligó de la izquierda burguesa y republicana por el desenlace de la huelga de 1917 y por el impacto que provocó en los partidos socialistas de toda Europa la revolución bolchevique y la formación de la Tercera Internacional (1919). Un grupo partidario de ingresar en ella se escindió del PSOE y acabó formando el Partido Comunista de España (PCE, 1922).
La UGT, que siguió controlada por el PSOE, participó activamente en una nueva oleada huelguista (1919-1920). En estos años alcanzó su madurez como sindicato industrial y su récord de afiliados (200.000 en 1923).
La CNT vivió un crecimiento espectacular, con más de 700.000 afiliados en 1919, más de la mitad en Cataluña. La implantación de la CNT en Barcelona permitió al sindicato organizar una huelga de trabajadores de La Canadiense (febrero-marzo de 1919), la compañía suministradora de electricidad a la ciudad. Como consecuencia Barcelona quedó paralizada y sin luz. El conflicto desembocó en una huelga general.
Aunque el gobierno concedió la jornada laboral de ocho horas (1919), se vio desbordado por el conflicto de Barcelona, que resolvieron finalmente los militares y la patronal, apoyados por la Lliga. Los empresarios colaboraron con la represión cerrando empresas, contratando pistoleros para asesinar a los líderes sindicales, etc. El clima de violencia alcanzó cotas extraordinarias en Barcelona, derribó varios gobiernos y arrojó un saldo de cerca de 300 muertos en varios puntos de España (1918-1923).
La conflictividad, promovida por la CNT, y en menor medida por la UGT, llegó incluso a la Andalucía rural. En Sevilla y Córdoba tuvo lugar el llamado “Trienio Bolchevique” (1918-1920), durante el que se crearon sindicatos únicos que agrupaban a todos los oficios e industrias de cada localidad. La lucha sindical, poco organizada, se centró en la reivindicación del jornal fijo, la abolición del destajo, la contratación de trabajadores en los locales de los sindicatos y la aplicación de la jornada de ocho horas en los trabajos del campo.

2.3. La Guerra de Marruecos: el desastre de Annual.
El otro gran problema de la monarquía de Alfonso XIII fue la Guerra de Marruecos (1909-1927), cuyas causas fueron las siguientes.
        La presencia de Francia en el Norte de África. En la Conferencia de Algeciras (1906) Francia y España, ésta última con el apoyo del Reino Unido y Alemania, se repartieron el dominio de Marruecos: el Sur para Francia y el Norte y la salida al Mediterráneo para España.
        La necesidad de prestigio militar y orgullo nacional. A partir de 1898 el Norte de África se convirtió en el espacio más adecuado para la expansión colonial española. Para el ejército, la ocupación de Marruecos podía ser una compensación por la pérdida de Cuba.

Las primeras expediciones españolas se introdujeron en el Rif, una región costera que Marruecos apenas controlaba. La zona estaba habitada por tribus beréberes. El principal líder rifeño será Abd el-Krim, líder nacionalista y republicano que lideró un movimiento de masas independentista contra los españoles. La intervención se inició en 1909 cuando los rifeños atacaron a los obreros del ferrocarril que España estaba construyendo entre Melilla y las minas del Rif. En la zona conocida como el Barranco del Lobo se produjo un enfrentamiento que ocasionó numerosas bajas españolas.
Pese a todo, la penetración española en Marruecos continuó lentamente e incluso se creó un protectorado en 1913. El conflicto pasó a ocupar el primer plano de la actualidad nacional con motivo de la operación militar conocida como “el desastre de Annual” (julio-agosto de 1921), localidad rifeña en la que Abd el-Krim cercó a las tropas españolas. Para escapar del asedio los soldados españoles huyeron hacia Melilla. 10.000 soldados españoles murieron, 5.000 soldados indígenas desertaron del ejército español y otros 10.000 hombres se dispersaron por las montañas. Las posiciones españolas en el Rif, logradas al cabo de muchos años, se perdieron en pocos días. El desastre no tenía precedentes.

Los sucesos de Annual tuvieron dos efectos importantes:
        Afectaron al ejército, muy dividido ya entre africanistas (Francisco Franco, por ejemplo), partidarios de continuar la guerra, y peninsulares (como Miguel Primo de Rivera), partidarios de abandonar el conflicto.
        Abrieron un debate sobre las responsabilidades del desastre. Este fue un arma política que la oposición utilizó para desacreditar al régimen. La Guerra de Marruecos era ya muy impopular, pero tras el desastre de Annual se hizo difícilmente tolerable para las clases medias y populares.

            Tras toda esta situación, entre 1922 y 1923 la monarquía de Alfonso XIII tenía solo dos alternativas para mantenerse: una democratización real del sistema o el establecimiento de un régimen autoritario. Se hicieron algunos esfuerzos por solucionar los problemas a través de medios civiles y constitucionales: se disolvieron las juntas de defensa, se cesó al capitán general de Barcelona y se nombró a un civil para dirigir la crisis de Marruecos. No obstante el régimen derivó finalmente en una solución autoritaria, la Dictadura de Miguel Primo de Rivera.

martes, 21 de febrero de 2012

2ºC Tema 4 Bizantinos y Carolingios. Recursos, Blogs, Videoclips y Actividades de Comprensión y Resumen

Estimados alumn@s de ciencias sociales,

En los próximos dos enlaces que voy a pegar aquí, podréis obtener más información para profundizar vuestros conocimientos sobre esta unidad. Pertenecen a un blog hecho por Lakoine docente de un instituto de Sevilla.

El primer enlace pertenece al imperio bizantino, y contiene una interesante tabla que compara datos con el imperio carolingio.

http://mmhumanes.blogspot.com/2010/12/csgh-el-imperio-bizantino.html

y también para mayor profundización http://www.imperiobizantino.com/

Este es para ampliar y reforzar vuestros conocimeintos sobre el imperio carolingio

http://mmhumanes.blogspot.com/2010/10/h-el-imperio-carolingio.html

Además aquí os dejo el enlace que lleva a un documento de pdf que os podéis guardar en vuestro ordenador, así como descargar e imprimir para realizar sobre papel dichas actividades.

Hay actividades de distinta clase pero sobre todo están hechas para asimilar los contenidos y conceptos que vamos a estudiar en este tema. También se trabajan destrezas que son fundamentales para el correcto estudio y aprendizaje de la materia.

Espero lo disfrutéis y os ayuden a comprender mejor esta unidad.

Saludos cordiales

http://www.colegiosagradocorazon.net/departamentos/david/sociales/Refuerzo_2%C2%BAeso_CCSS_nuevo/ET009212_06_PD2eso_trata.pdf


Por cierto también os dejo aquí este enlace al blog de la profesora Julia García , la cual ha organizado fantásticamente una serie de esquemas, resúmenes y presentaciones que os ayudarán aun más a clarificar y entender este tema.

http://julia-garcia-sociales.blogspot.com/2011/10/bizantinos-y-carolingios.html


Videos sobre Bizancio http://www.youtube.com/user/artehistoriacom/search?query=bizancio

http://www.youtube.com/watch?v=vLf72R-RTU0&feature=youtu.be


Videos sobre Carolingio http://www.youtube.com/user/artehistoriacom/search?query=carolingio

Parte 1 de 2 http://www.youtube.com/watch?v=Xxsg-S06oqk&feature=youtu.be

Parte 2 de 2 http://www.youtube.com/watch?v=cbMo74qIhwY&feature=related